Recuerdo el primer día de clase, estábamos en el salón alrededor de ocho personas y la profesora no se veía por ningún lado; de pronto se para una de las jóvenes que estaba entre nosotros y se presenta para sorpresa de todos. Todos en silencio la escuchamos y a partir de ese momento empezó nuestro viaje de aprendizaje.
Hablamos de don Quijote de la mancha, de historias asombrosas que solo la mente puede albergar y donde se le dan forma a las ideas, los sueños, los miedos y tantos secretos que guardamos dentro de nosotros.
Aprendí que somos lo que hablamos, que nuestro lenguaje verbal debe ir acorde con nuestro lenguaje corporal o no verbal y que las palabras correctas en el contexto adecuado suelen decir algo.
Compartí junto a grandes personas que me enseñaron que no son los años los que dan madurez, es la actitud ante la vida.
La profe sonreía cuando le decía que respetara estas canas.
Buenas personas todos. Solo queda agradecer.
Muy buena redacción. ¡Que buen escrito! Quedan muchos recuerdos de las clases. ;)
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